Visita Al Banco

Hace un tiempo tuve que ir al banco para hacer una gestión. Este fue el email que le envié a mi hermana explicándole la situación…

La vieja que tenian antes en el banco de aquí era super simpática y siempre dispuesta a ayudar. No te dejaba ir hasta que no estuvieras completamente satisfecho. Fantástico. Pues resulta que la han sustituido por un numerito mas joven con tetas. Por supuesto, esta es mejor para la vista pero una inútil y con una actitud de mírame, pero no me pidas nada. Que arrechera.

La guebona ya empezó peleándose conmigo porque no era capaz de entender que yo quería información de la cuenta, la única cuenta, donde estaba mi hermana.

“Pues hay 3 cuentas aquí” dice la guebona.

“Vale, pues la UNICA donde esta mi hermana que no es Juan ni Juana sino Pepa”. Explico yo.

“Pues yo solo veo las que te dije. No hay más”. Alega la inútil.

“Ajá, entonces, ¿cuál es en la que sale mi hermana?”. Pregunto pacientemente.

“Pues la que te dije”.

“Cuál me dijiste, me has mostrado 3 y las has desglosado en el ordenador, no se cual es la que te dije”

(suspiro profundo por parte del numerito como diciendo, “hay gente tan inutil”).

“Mira (ya con voz impaciente), esta ésta, ésta y ésta. No hay mas!”.

Bueno, pues esa, donde sale mi hermana!!!” Coño!

Total que al final la guebona fue capaz de conseguir la cuenta y empezó el debate sobre la movida James Bond del pin. Por supuesto, en esta sucursal no tienen a un James. Entonces no hubo manera de que la puta me creyera o entendiera que tu cuenta tenía su propio pin, sino que todas las cuentas están asociadas a mi pin.

“Créeme, esta no, esta se montaron una movida para que tuviera su propio pin”.

Por supuesto no me cree. Tiene las bolas de preguntarme a mi (que no trabajo en el banco)

“Con quien tengo que hablar de esto?”.

What the fuck? Que coño se yo guebona???.

“Si no sabes tu…” le digo yo ya bastante impaciente con su inutilidad y actitud.

“Es que como esto no se hizo aquí…”

Claro, si no se hizo ahí es imposible saber que coño se hizo, porque como cada sucursal de Caja Marbella es su propio microcosmo, vamos, a saber qué hechizo hicieron en aquella sucursal que sólo funciona en la vecindad del Port Vell.

Apela entonces por el batifono. Llama a no se donde coño (el vaticano será) a preguntar por el hechizo en cuestión. El guebón del otro lado (not James obviously) no tiene ni puta idea. Entonces, ahora armada de valor porque tiene refuerzos que refuten mi historia, me manda a paseo, es decir a comer mierda a otra parte.

“Toma este numero” (coje cinco pesos) “y le dices a tu hermana que llame a Antonio, que ahora no está, (seguro que estaba al lado del guebón del batifono, pero esta quería lavarse las manos rápidamente como Pilatos lavo las del de todo este turbio asunto) y que le cuente la movida porque él es el que entiende de esto (de más está decir que ésta de lo único que entiende es de maquillaje).

Pues, ni mas remedio, entre la pajua desentendiéndose de todo y los guebones atrás mío en la cola resoplándome en la oreja tuve que huir derrotado.

Conclusión:

  1. Llama a Antonio a ver que coño te dice si quieres y le explicas todo lo que pone en los siete mil papeles que te envíe.
  2. Me escaneas toda esa mierda y me la envías y yo me echo un viaje hasta la sucursal mágica donde se hizo el hechizo original a ver si alguien allá entiende el embrujo. Como se haya ido la jebita que me abrió la cuenta estamos jodios!